VISITA A MI PADRE
Mi padre tiene 83 años, y si no fuera por la demencia tendria una salud de hierro. Un buen dia por varios motivos decidimos ingresarlo en una residencia de ancianos.
Intento visitarlo a menudo aunque últimamente lo hago poco. Me pongo mil excusas. Cuando por fin voy, mi conciencia siente gran alivio.
Sus ojos estan enrojecidos y cuando lo despierto y los abre, me mira y se alegra, no sabe quien soy, pero responde que está bien y se levanta para que vayamos a la terraza.
La señora que está sentada a su lado, tambien se alegra de verme. y se apunta a la gran excursión de ir hasta la terraza. La residencia es de lujo y tiene un gran porche que da a un enorme y precioso jardín, con mucho cesped, llama la atención ver tanto verde, ya que esta zona, es de lo más árida. Cuando llegamos a la terraza que está a tope de abuelitos, nos miran con curiosidad, y se alegran de ver a alguien del mundo exterior, todo el mundo nos saluda con amabilidad.
Cada dia estoy más contenta que mi padre esté alli, está límpio y bien cuidado. Pero sobre todo no está sólo. Antes cuando estaba en casa, su excasa conversación, se resumia
